Doctora Cristina Girona

A raíz de la noticia sobre el ictus de una personalidad famosa en el mundo del corazón, han sido muchos los curiosos que se preguntan sobre esta enfermedad.

Por qué es importante reconocerlo y qué repercusiones tiene.

Para desmontar falsos mitos y sobre todo, para identificarlo lo más rápido posible y así iniciar el tratamiento adecuado, he elaborado esta serie de imágenes para plasmar de forma sencilla qué es, cuáles son sus tipos y cómo sabemos si estamos o no padeciendo un ictus.

Según la OMS, esta afección representa la tercera causa de muerte y la primera de invalidez en los adultos, en concreto en las mujeres por su alta mortalidad.

¿Qué tipos de ictus son los más frecuentes?

Existen diversos tipos de ictus, según la naturaleza de la lesión puede ser isquémico (falta de riesgo) o hemorrágico:

Diferencias entre ictus y AIT

Además, se tendrá en cuenta la duración del cuadro: Si la alteración neurológica tiene una duración menor de 24 horas (generalmente dura 10 minutos) y es limitada (si desaparece la focalidad), se trata de un accidente isquémico transitorio (AIT) mientras que si la alteración persiste más de 24 horas se habla de un ictus.

La mayoría de eventos ocurren en el domicilio, en la calle o en el trabajo, por lo que saber reconocerlo será de vital importancia para ayudar a reducir las secuelas posteriores. Es fundamental conocer que puede confundirse con otras alteraciones:

-Problemas visuales debido a cataratas, alteración en la retina o en el vítreo.

-Problemas en la movilidad derivado de enfermedades reumatológicas u óseas.

-Alteraciones en el comportamiento como ansiedad, nerviosismo, etc.

Para realizar una auto-exploración física ‘casera’ o identificarlo en algún allegado podemos fijarnos en los siguientes supuestos:

Ante la más mínima sospecha de padecer un ictus la actitud a seguir será informar, en el caso de que el lenguaje no esté alterado a los servicios médicos (Centro de salud, urgencias extrahospitalarias u hospitalarias) mediante una llamada al 112 sin la más mínima demora. El temor a ‘molestar’ o creer que pasará ‘dentro de un rato’ enlentece el diagnóstico, y por tanto las posibilidades de tratarlo de la forma más eficaz. Dependiendo del tipo de ictus existen fármacos que únicamente pueden administrarse en las primeras horas, y que posteriormente las secuelas, serán mínimas.

En la siguiente imagen os dejo unos ejemplos erróneos en los que los pacientes pueden poner en riesgo su vida:

Gracias por leer este post.