
Muchos sabéis que hace tres años fui diagnosticada de esta enfermedad de forma bastante casual: Empecé a estar muy nerviosa sin motivo aparente, necesitaba dormir menos pero en cambio, notaba que podía trabajar más horas sin cansarme o hacer deporte sin fin. Pero no sólo eso, a los pocos días mi ritmo cardíaco se empezó a disparar, entre otras cosas y asumí que algo no iba bien.
En este breve artículo os contaré mi experiencia como paciente, pero también dando unas pequeñas pinceladas desde mi perspectiva como médico, para que logréis identificar fácilmente qué síntomas son los más frecuentes y qué medidas tomar ante esta patología:


Las causas sobre qué fenómenos producen esta activación son diversas: fármacos, otras enfermedades autoinmunes y, en mi caso, el estrés fue el desencadenante perfecto para desarrollar la tiroiditis . Turnos nocturnos, mal descanso, inversión del ciclo sueño-vigilia, problemas familiares graves, escaso autocuidado, etc. fueron el caldo de cultivo para que aparecieran los auto anticuerpos TSH y revolucionaran la función de mi tiroides.

Los síntomas son muy fácil de confundir con ansiedad: Nerviosismo, insomnio, taquicardia, palpitaciones, temblor de manos y de cabeza, aumento franco del apetito y pérdida de peso. Diarrea o aumento del número de deposiciones, alteraciones en la menstruación y cambios en la piel (más seca, apagada y pérdida de cabello) fueron otros aspectos que hicieron sospechar esta enfermedad a los médicos.

Es una enfermedad frecuente, y en un 5% de mujeres en edad fértil puede encontrarse esta alteración en el tiroides, interfiriendo de manera clara en la fertilidad.

No existe causa nutricional pero sí se puede modificar su progresión variando ciertos alimentos que son altamente atractivos para el yodo (principal sustrato de la glándula tiroides):

Los pescados y mariscos tienen un alto contenido en yodo por lo que conviene no realizar una dieta basada únicamente en este grupo de alimentos. En nuestro medio, la sal suele estar suplementada con yodo (sal yodada) así que sería preferible utilizar sal sin yodo así como evitar comida japonesa (por exceso de yodo) o condimentada con salsa de soja. En cuanto a las verduras crucíferas (coles de Bruselas, coliflor o brócoli) no es necesario eliminar de nuestra dieta pero es conveniente cocinarlos en lugar de tomar crudo.

Ante todo, si presentas algún síntoma y crees que puedes padecer hipertiroidismo, lo primero que debes hacer es consultarlo a tu médico de cabecera quién te solicitará prueba analítica y comprobará tu función tiroidea.

El tratamiento dependerá del sexo, de tus antecedentes y de tu deseo gestacional en el caso de ser mujer en edad fértil, por lo que no es comparable entre unos pacientes y otros.
