Doctora Cristina Girona

Escombroidosis: la fiesta de la histamina

Picor de garganta, quemazón en la boca, enrojecimiento de la cara y cuello, ojos llorosos… y todo esto después de comer un pescado enlatado o al natural. ¿Soy alérgico al pescado?

No siempre.

Se llama escombroidosis a la enfermedad que causan los pescados escombroides (atún, bonito o la caballa) y otros como el salmón, sardinas o el arenque que, tras ser capturado no se conserva en condiciones adecuadas.

En sí el pescado no es el que provoca esta enfermedad, sino que, por mala conservación, se almacena grandes cantidades de histamina en su músculo y al ingerirlo, desencadena una serie de reacciones químicas que provocan síntomas muy parecidos a la anafilaxia (reacción alérgica grave): picor, náuseas, vómitos, enrojecimiento de la piel, dificultad para respirar, malestar, palpitaciones, hinchazón de la cara o tensión arterial baja.

Esta enfermedad no es una alergia (no participa el sistema inmune contra un alérgeno) sino que se produce por generar una sustancia tóxica por parte de las bacterias que habitan el pescado y que transforman grandes cantidades de histidina a histamina

Por suerte, la mayoría de los casos se resuelven espontáneamente en horas, pero al presentar síntomas comprometedores se suele administrar corticoides, antihistamínicos o broncodilatadores para paliarlos.

Se diagnostica gracias a la clínica que presentan, además de un riguroso interrogatorio sobre alimentos que se hayan ingerido previamente y normalmente se suele confundir con reacciones alérgicas.

¿Cómo identificarlo? Es muy difícil predecir si un pescado ha sido refrigerado o congelado convenientemente, pero una pista puede ser un sabor metálico nada más probarlo. El resto de sus características sensoriales son similares a las de un pescado bien conservado así que en caso de presentar síntomas acuérdate de los principales pescados productores de esta sustancia y presta atención a los síntomas. Y no lo dudes, acude a tu médico ante cualquier sospecha.