Doctora Cristina Girona

Las enfermedades y su relación con la alimentación

Una buena alimentación equivale a salud. Así es, el consumo diario de los nutrientes esenciales es vital para el buen desarrollo físico y mental.

Numerosos estudios han demostrado la relación entre una alimentación inadecuada (que desemboque en el sobrepeso o la obesidad) con diversas enfermedades, y vamos a ver unos cuantos ejemplos:

En nuestra cabeza resuena el término ‘cardiovascular’, que hace referencia a aquellas enfermedades asociadas al corazón o los vasos sanguíneos. Las que ocurren más frecuentemente a día de hoy son la hipertensión, el colesterol elevado, la cardiopatía coronaria (enfermedad en las arterias del corazón), la enfermedad cerebrovascular (como ictus o accidente isquémico transitorio) y la insuficiencia cardíaca. Todas ellas tienen en común que la mayoría se evitarían con una dieta adecuada. En concreto, se ha comprobado que la dieta mediterránea [1] es la mejor para prevenirlas, y más aún si se consume aceite de oliva virgen extra y nueces, ya que disminuye el riesgo de infarto y otros eventos coronarios.

Si nos detenemos en la hipertensión (la llamada enfermedad silenciosa porque no ‘duele’), ésta se encarga de desencadenar una serie de reacciones en las que se pueden desarrollar complicaciones cerebrales: las arterias se vuelven rígidas y estrechas, el riego sanguíneo resulta insuficiente y puede llegar a provocar la aparición de infartos cerebrales (ictus), también en el sistema renal( porque causa rigidez en las arterias que suministran la sangre a los riñones, pero también perjudica al propio riñón, lo que puede desembocar en una insuficiencia renal que incluso requiera diálisis) y en otros órganos como la visión o el sistema reproductor[2]. Una de las causas es el elevado consumo de sal ya sea por ser asiduos al salero o porque se ingieran alimentos excesivamente salados (como las comidas preparadas o los ultra- procesados). El mejor tratamiento de la hipertensión es una buena prevención que evite su aparición. Para ello es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable: no fumar, evitar el alcohol, control de peso ya que el sobrepeso o la obesidad aumentan la presión arterial y practicar una dieta cardiosaludable en la que el pilar básico sea disminuir el consumo de sal y alimentos que la contengan.También es necesario consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan integral y otros cereales. Por último, conviene usar aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en lugar de las carnes rojas.

En cuanto al colesterol alto, está demostrado que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 mg/dL tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200.[3] Cuando las células son incapaces de absorber todo el colesterol que circula por la sangre, el sobrante se deposita en la pared de la arteria y contribuye a su progresivo estrechamiento originando la aterosclerosis, lo que significa mayor rigidez y estrechez de las arterias. Pero, ¡tranquilos! Si un enfermo de ateromatosis mantiene muy bajos sus niveles de colesterol en sangre puede lograr que ese colesterol pase de la pared arterial nuevamente a la sangre y allí sea eliminado. Por lo que el tratamiento de inicio siempre es la dieta, que se basa en una alimentación equilibrada y sin grasas saturadas. La dieta mediterránea es la idónea porque su aporte de grasas proviene fundamentalmente de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados presentes en el pescado y los aceites de oliva y de semillas.También es importante el consumo de vegetales, legumbres, cereales, hortalizas y frutas.

Otra enfermedad importante en la que la nutrición juega un papel fundamental es la diabetes mellitus, que se produce cuando el páncreas no puede fabricar insulina suficiente o cuando ésta no logra actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo[4]. Quienes padecen este trastorno tienen más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Es vital aprender a prevenir la diabetes mediante la educación nutricional y adecuando una buena alimentación. La diabetes tipo 2 es la más frecuente y en general, se puede empezar el tratamiento por un programa de dieta y ejercicio. Si esto no basta, es posible que el médico recomiende tomar antidiabéticos orales o insulina. Al igual que en las anteriores enfermedades, se recomienda una dieta cardiosaludable en la que la ingesta de grasas saturadas ha de ser inferior al 7 % del total de calorías. El aceite de oliva tiene que ser la grasa predominante y es importante disminuir o eliminar las grasas de origen animal: mantequilla, crema de leche, tocino, etc y sustituirlas por el consumo de pescado. Y por último en este grupo de pacientes es muy práctico comer poco y varias veces al día, evitando comidas copiosas y los azúcares de absorción rápida que elevan bruscamente los niveles de glucosa en la sangre generando un empeoramiento de su enfermedad.

Existen muchísimas patologías relacionadas con la nutrición, por ejemplo, los vínculos entre la alimentación y los tumores malignos del tiroides (por el contenido de yodo en los alimentos, la posible interferencia de sustancias en los alimentos, como la composición energética y el tipo de alimentos), o las enfermedades como el hipotiroidismo ,en la que sus peores enemigos de la glándula tiroides son el azúcar, café́, alcohol, soja, alimentos ultraprocesados, gluten, maíz y en algunos casos los lácteos.

Y aunque el envejecimiento no sea una enfermedad como tal, los ‘alimentos’ ultraprocesados están asociados a un envejecimiento prematuro. Un ultraprocesado es un producto que no contienen un alimento entero o identificable, además de contener aditivos (aromatizantes, colorantes, emulsionantes, conservantes, etc.). Su etiqueta habitualmente tiene más de cinco ingredientes. Se ha comprobado que 3 raciones de ultraprocesados al día conduce a un mayor envejecimiento de las células[5].

Por tanto, la nutrición es la piedra angular de la mayoría de las enfermedades más frecuentes, y que la mayoría mejorarían o incluso desaparecerían con una alimentación equilibrada y saludable. Por eso es importante comenzar cualquier tratamiento desde la alimentación.

[1] ESTRUCH, Ramón, et al. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet. New England Journal of Medicine, 2013, vol. 368, no 14, p. 1279-1290.
[2] https://fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/hipertension-tension-alta.html
[3] https://fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/colesterol.html
[4] https://fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/diabetes.html
[5] Ultra-processed food consumption and the risk of short telomeres in an elderly population of the Seguimiento Universidad de Navarra (SUN) Project. Alonso-Pedrero L, Ojeda-Rodríguez A, Martínez-González MA, Zalba G, Bes-Rastrollo M, Marti A.Am J Clin Nutr. 2020