Doctora Cristina Girona

Luchar contra el intrusismo en nutrición depende de ti.

Cada vez que veo que se juega con la salud de las personas para lucrarse con ello, se incendian mis neuronas para luchar contra el intrusismo en el mundo sanitario. No es la primera vez que hablo de ello (https://doctoragirona.es/que-dice-la-ley-sobre-los-gurus-de-la-nutricion/) y supongo que tampoco será la última.

Uno de mis propósitos con este blog es demostrar que la mayoría de gurús de internet no tienen la formación necesaria para poner nuestra salud en sus manos, y hoy iré un poco más allá con el tema de la nutrición:

Según la ley actual, los dietistas nutricionistas son los profesionales idóneos para tratar o aliviar enfermedades a través de la alimentación, también médicos (independientemente de su especialidad),pero además cualquier sanitario que posea un máster oficial en nutrición humana y dietética. En cuanto a los técnicos superiores en dietética, la legislación les solicita estar supervisados por nutricionistas.

Por tanto, ¿es posible que un profesor de gimnasio titulado en Ciencias de la Actividad Física asesore sobre alimentación? ¿es correcto que cualquier profesional de otros ámbitos pueda ofrecer consultas para mejorar la alimentación? ¿Y si ese profesional en cuestión se ha formado como abogado?

Te propongo que reflexiones si dejarías en manos de un graduado en Periodismo la construcción de tu nueva casa. Entonces,¿por qué tu salud sí puede ser controlada por personas ajenas al ámbito sanitario?

Cuando se habla del consejo nutricional, no existe límites legales para poner freno a opiniones (formadas, fundamentadas, reales o falsas) de cualquier colectivo, ahí radica el problema que genera el intrusismo en el ámbito de la nutrición: que cualquiera puede aconsejarte sobre la alimentación sin tener en consideración si su argumento se basa en hechos científicos.

¿Cuál es la solución?

Por mi parte,

1)Exigir responsabilidades a aquellos, que, sin formación adecuada, ejerce como profesional de la nutrición y dejar de fomentar este tipo de consumo en redes sociales, páginas web o colectivos que nos prometen éxitos sin garantías sanitarias.

2)Emprender una batalla en medios para dar a conocer la función del dietista-nutricionista en lugar de aquellos que no posean la titulación.

3)Recopilar toda la documentación y pruebas necesarias en contra de los infractores y ponerlas a disposición de los colegios profesionales de dietistas-nutricionistas para posteriormente realizar un requerimiento legal de modificación o cese de actividad.

¿Por qué? Ninguno de estos colectivos tienen la formación adecuada ni entienden ni saben qué consecuencias tienen las decisiones que toman sobre la salud de los demás. Además es injusto que exisitiendo multitud de profesionales cualificados, estén beneficiándose económicamente individuos que decidieron ‘pasar al camino fácil’ de querer enriquecerse a expensa de la salud de los demás. Por eso es importante solicitar y exigir la información específica a los profesionales sobre qué tipo de titulación poseen, para evitar posibles fraudes.