La celulitis está en boca de todos y en ocasiones, el término se confunde porque hace referencia a dos patologías totalmente diferentes. Una correcta interpretación de los signos que muestra nuestra piel será clave para valorar cuál es el diagnóstico y su mejor tratamiento.
En este post diferenciaré cada definición de la palabra celulitis y enumeraré sus presentaciones más frecuentes:

– Término médico (observado muy frecuentemente en consultas de atención primaria o medicina interna): Se trata de una infección, generalmente
producida por bacterias, que afecta a la piel y al tejido subcutáneo. Los microorganismos más frecuentes son los estafilococos o el
estafilococo. Su tratamiento es antibiótico, entre otros.
– Término estético: Son los depósitos irregulares de la grasa que se tienden a acumular en ciertas zonas como muslos, vientre o
caderas. Posee otros nombres como lipodistrofia o paniculosis. Es frecuente en mujeres (casi el 80% la padece),y se puede presentar
de varias formas:
DURA: Más común en mujeres jóvenes, la piel es dura y resulta dificultoso pellizcar la piel. No se asocia a obesidad ni otras enfermedades, sino que suele darse en personas sanas. Se adhiere a las capas más profundas y por esta razón , no se ‘mueve’ al caminar o con otros movimientos.

BLANDA: O bien conocida como ‘piel de naranja’. La piel aparece con textura gelatinosa y flácida. Es el tipo de celulitis más frecuente y afecta a mujeres a partir de los 30 años. Generalmente aparece en la parte anterior y posterior de los muslos pero puede aparecer en otras zonas como espalda o los brazos. Es común que se presente en mujeres con vida sedentaria, escasa masa muscular o flacidez cutánea.

EDEMATOSA : Aparece en mujeres de cualquier edad y está relacionada con la retención de líquido y a problemas circulatorios.

La celulitis puede ocasionar otros problemas en cuanto a la microcirculación venosa y linfática de la zona con:
– Disminución del retorno venoso
-Retención de agua y toxinas
-Mal drenaje celular
El diagnóstico se basa en la exploración física en ambas (revisar la textura de la piel, coloración, temperatura, medición de diámetros de las extremidades, comprobación de constantes vitales, etc. Pero también existen nuevos métodos que ayudan a diferenciar los tipos de celulitis no infecciosa. La termografía de contacto en la estética detecta cambios de temperatura en la piel y depósitos de grasa en sus diferentes etapas.

No existe un tratamiento definitivo para eliminar la celulitis, pero se dispone de suficiente evidencia tanto a nivel nutricional como médico estético para reducirla considerablemente. A nivel dietético, para combatir la celulitis se ha de optimizar de los estilos de vida aumentando la actividad física diaria y adecuando una alimentación baja en componentes inflamatorios y alta en elementos nutritivos y drenantes. La dieta antiinflamatoria bien pautada y seguida por un especialista en nutrición y dietética puede mejorar ciertos parámetros analíticos así como la apariencia de la textura de la piel.

Existen numerosos tratamientos cosméticos como cremas que ayudan a prevenir y disminuir su apariencia. Además , en el sector estético se dispone de tratamientos como mesoterapia, masajes drenantes, maderoterapia o fármacos exclusivos para la lipodistrofia que se inyectan en los nódulos adiposos que tratan de disminuirlos de forma eficaz.
